martes, 6 de septiembre de 2011

FIGURILLAS DE JUGADORES DE PELOTA

A casi metro  y  medio bajo tierra, en el sitio arqueológico Cerro del Teúl, al sur de Zacatecas, investigadores del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH-Conaculta) descubrieron otra escultura de un jugador de pelota.
La escultura en piedra, descubierta hace unas semanas, representa la figura casi completa de un jugador de pelota (de forma cilíndrica y dimensiones de 1.75 m de alto y 56 cm de diámetro) y fue localizada en el costado sur del lateral poniente de la cancha del Juego de Pelota, a 1.40 m de profundidad, durante la temporada de excavaciones que encabezan los arqueólogos Peter Jiménez y Laura Solar, quienes consideran que dada la posición en que se encontró, debió caerse tras el derrumbe de un muro por efecto del paso del tiempo.

Esta caída provocó el desprendimiento de la parte correspondiente a la cabeza, y de la que hasta el momento sólo se ha ubicado un
fragmento que pertenece a la sección de la oreja. La fractura demuestra que la escultura  que data del 900-1100 d.C. tenía continuidad por arriba de los hombros, pues se observa parte del cuello del jugador de pelota.
El Cerro del Teúl  símbolo del poblado zacatecano de Teúl de González Ortega, limítrofe con Jalisco es uno de los pocos sitios en América que tuvo una ocupación ininterrumpida de 200 a.C. a 1531 d.C. Expertos coinciden en que el sitio fue el centro ceremonial por excelencia de los caxcanes, uno de los grupos más aguerridos contra los conquistadores españoles y a quienes estuvieron a punto de derrotar en la famosa Guerra del Mixtón.

OPEÑO:


El Opeño es un yacimiento arqueológico que se localiza en Jacona de Plancarte, un municipio del estado mexicano de Michoacán enclavado en el Valle de Zamora. Da su nombre a una cultura precolombina conocida especialmente por los materiales de cerámica encontrados en los complejos funerarios de la zona, mismos que han sido fechados en el Preclásico Tardío de Mesoamérica.
Está constituido por un conjunto funerario que suele ser incluido en la tradición de las tumbas de tiro, que se difundió por gran parte del Occidente de Mesoamérica, sobre el territorio de lo que actualmente constituyen los estados de Jalisco, Colima, Nayarit y Michoacán.2 Los entierros de El Opeño, como los de el resto de las zonas donde se han encontrado materiales de la Tradición de las tumbas de tiro, se distinguen precisamente por su excepcionalidad en el marco de Mesoamérica. Ningún otro pueblo mesoamericano construyó antes del florecimiento ni después del declive de esta tradición monumentos funerarios de este tipo. Se trata de tumbas verticales, o casi verticales, que fueron excavadas en el tepetate o toba volcánica que forma parte del subsuelo de la región.

lunes, 5 de septiembre de 2011

Raíces Culturales


"PRECLASICO"
Esta primera etapa mesoamericana va del 2500 antes de nuestra Era al 200 d. de N. E. y sus características más importantes son la generalización del sedentarismo agrícola y el surgimiento de sociedades jerarquizadas. La cultura olmeca es la más notable de este periodo.
El Preclásico abarca tres épocas:


2500 a 1200 a. de N. E. Sólo existieron comunidades tribales igualitarias. Las aldeas que se establecían junto a los campos de cultivo no superaban las 20 chozas, y éstas eran parecidas entre sí porque respondían a la homogeneidad del grupo. La vida comunitaria giraba en torno a la actividad agrícola, pero había un incipiente intercambio comercial entre las aldeas.
1200 a 400 a. de N. E. En este periodo se produjeron adelantos técnicos importantes: represas, canales, terrazas y otros sistemas de control de agua. Hay una creciente especialización del trabajo y surge la diferenciación social. Las desigualdades entre los individuos se hacen evidentes en la riqueza o pobreza de sus tumbas y ofrendas funerarias; en las representaciones artísticas y en la importancia de objetos de lujo (figurillas de piedra verde, espejos de hematita, polvo de cinabrio, adornos de hueso, concha, piedras semipreciosas, etcétera). Hay mayor intercambio económico.
400 a. de N. E. a 200 d. de N. E. ocaso del mundo olmeca. Algunos asentamientos aumentaron de tamaño y complejidad hasta el punto de convertirse en centros de poder regional. Hubo luchas de poder en el intento de controlar el comercio y la política. Los centros urbanos de poder se distinguen por un tipo arquitectónico de plazas, plataformas y templos monumentales con rampas o escalinatas. En este periodo se construyeron pirámides enormes, como la del Sol en Teotihuacan. El comercio tuvo gran importancia en esta etapa. Se inventó un tipo de escritura jeroglífica. Hacia el final de este periodo se inventó la cuenta larga, el sistema de cómputo calendárico más complejo de Mesoamérica.